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En la era de la tecnología pasamos todo el día enganchados al móvil, tanto que hemos creado la patología: nomofobia. Es decir, miedo a salir de casa sin el móvil, a estar «incomunicado». ¿Cuántos minutos puedes pasar sin estar conectado? Actualmente nuestra capacidad de comunicación social se ve mermada por la conexión de las redes sociales. Curiosamente, estudios han demostrado que quien tiene más amigos en las redes, menos amigos reales tiene. Se da la paradoja de la soledad. Todo lo que pretendía Zuckerberg al crear Facebook, con la intención de conectar a las personas a través de una red social nos ha llevado al extremo opuesto, la soledad absoluta. Este hecho viene sucediendo porque cada vez estamos más vacíos, socialmente somos más reacios a comunicarnos personalmente, lo cual provoca cada vez más conflictos. No nos es ajena la imagen de un grupo de personas chateando a través del móvil sin verse la cara.

Un paso más en la nomofobia:

El problema de la adicción a la tecnología va más allá. Cada vez somos más vagos a pensar o recordar. No tardamos más de 1 minuto en buscar en Google aquello que no recordamos, lo que provoca que nuestra capacidad de memoria sea cada vez menos eficiente. Ningún ordenador que creemos va a estar a la altura de nuestra mente y sin embargo lo menospreciamos. El problema es bastante grave, pues estamos creando nuestro Alzheimer prematuro, cada vez vamos a padecer la enfermedad con menos años, no vamos a ser capaces de recordar aspectos de nuestra vida si no nos esforzamos. El cerebro es un músculo, si no lo ejercitas se atrofia. Si toda la información la ponemos a disposición de un aparato, ¿qué pasará cuando se pierda este software?

Actualmente existe la «guerra del bigdata» pero no nos hemos dado cuenta de que es una guerra absurda. ¿Qué datos tienen las empresas de ti? ¿Tu sonrisa? ¿Las apuestas de sol que observas diariamente? ¿El escalofrío que sientes con cada caricia? No. Lo único que tienen son banalidades: el equipo de fútbol que te gusta (pero no las sensaciones cuando ves un partido), el color favorito de tu última bufanda (pero no el calor ni la suavidad que te provoca), los nombres de tus familiares (pero no el motivo por el que le pusiste el nombre a tu hijo), la marca del café que tomas (pero no el gusto cuando lo saboreas).

Desde Slow Life te invitamos a pensar de otra forma, a recuperar el ser humano que eres. Por ello te animamos a dejar en segundo plano la tecnología y vivir. Volver a disfrutar de una conversación, de levantar la cabeza y observar el cielo estrellado. En este link encontrarás los pasos para realizar tu cambio. Es entonces cuando te darás cuenta de que el día tiene 24h que pueden ser muy productivas y disfrutadas, porque en ellas te da tiempo a hacer todo.

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