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Claves para ser un buen líder

claves para ser un buen líder

Es posible que a lo largo de tu carrera profesional llegues a liderar un equipo de profesionales. En este artículo te mostramos las claves para crear un buen liderazgo.

1.Objetivos de ese liderazgo. ¿Cuál es la meta?

En un primer momento debes establecer los objetivos y las metas. Para ello vamos a definir estos dos términos. Un objetivo es el motivo por el que se realiza un esfuerzo, mientras que la meta son las etapas que pasamos hasta llegar al objetivo. Esta meta debe ser Medible, Específica, Trazable y Alcanzable. En definitiva, el objetivo es el Qué y la meta es el Cómo. Te recomendamos que establezcas unos objetivos generales y específicos, y los vayas analizando y midiendo con las metas.

2.Creación del equipo. ¿Quién necesito y con qué cualidades?

Un líder, para llegar a ser bueno debe de conocer su inventario, tanto material como personal. El material lo podrás obtener fácilmente, sin embargo el personal tienes que buscarlo con cautela. Cada persona tiene sus cualidades las cuales tienes que potenciar y trabajar. Analiza las virtudes de cada miembro de tu equipo para ponerlos en el puesto adecuado. Así, por ejemplo, en el equipo de ventas habrá personas que se les dé muy bien la apertura y a otras el cierre. Combinándolos, podrás obtener unos resultados óptimos.

Este ejercicio lo podemos observar en la película de Ben-Hur, en la escena de la carrera de cuadrigas. Charlton Heston analiza las cualidades de cada caballo, poniendo en la parte de afuera al caballo más veloz y al más débil en la parte de dentro.

Para llegar a conocer a estas personas, los equipos de Recursos Humanos podrán mantener unas entrevistas de trabajo donde no sólo observar el currículum de la persona, sino analizar su personalidad mediante preguntas concretas. De esta forma, podrás crear tu puzle correctamente.

Una vez que hayas integrado un equipo multidisciplinar para conseguir esos objetivos marcados, viene tu liderazgo.

3.Tipos de liderazgo

En este momento toca analizarte. En función del tipo de puesto que trabajo que tengas y tu personalidad, encajarás en alguno de estos tipos. El liderazgo también se aprende, por lo que podrás obtener cualidades con algo de esfuerzo.

 – Burocrático: se caracteriza por su profesionalidad, no por su personalidad. En este sentido podríamos estar hablando de una persona que ha subido de puesto por sus méritos profesionales, no por el trato con los compañeros. Por ello, el tipo de liderazgo que realiza es burocrático, es decir, impone su autoridad para designar las actividades, los plazos y las normas.

Este tipo de liderazgo puede ser útil para llevar grandes cuentas de dinero, o cuando tienes una plantilla de trabajadores inexpertos. Sin embargo, propicia un ambiente tenso y poco comunicativo, que llevará a la apatía de los trabajadores.

 – Carismático: Este tipo es el antagónico del anterior. La persona es un líder porque comunica correctamente con los empleados, pidiendo las acciones de forma que todos se sienten a gusto con sus tareas.  Puesto que este líder hace que las personas se sientan bien, alabará los méritos de cada uno de los integrantes del equipo. El único problema es que también debe de tener su rigidez, pues puede llegar el caso de que al final no lo vean tanto como líder sino como amigo y lo pierda.

 – De servicio: Este tipo de liderazgo se caracteriza por servir tanto a los subordinados como a sus propios jefes. El objetivo de este líder es organizar y llevar a buen término todo tipo de objetivos, busca inspirar con sus conocimientos a los demás. Además infunden respeto y amabilidad en el trato. El problema con este tipo de líderes es que les falta autoridad.

 – Transaccional: Es un compendio de los tres anteriores. Se basa fundamentalmente en otorgar premios para conseguir los objetivos, con lo que el empleado se siente motivado en su trabajo. El problema con este tipo es que el líder puede ser sustituido fácilmente porque basa su trabajo en el premio, no obtiene lealtad.

4. Aspectos a tener en cuenta

 – Ejemplaridad: Todo líder tiene que predicar con el ejemplo. Las palabras mueven, los hechos arrastran. Con este lema entenderás lo importante que es tu presencia, tu actitud y tus acciones ante todo el equipo. Ellos te seguirán donde sea, si eres congruente contigo mismo.

 – Inteligencia emocional: Como vimos en el post anterior, necesitas conocerte y tener un autocontrol de tus emociones además de tener la empatía que se requiere para ser líder.

 – Toma de decisiones / Capacidad resolutiva: El líder es el único que tiene que tomar la última decisión cuando hay una crisis. Por ello, tiene que tener siempre un plan B en el caso de que algo salga mal, o salga de forma diferente a la esperada. Nunca confíes en un solo camino, traza todos los mapas posibles que llevarán a la meta.

 – Escucha activa: Debes captar cada percepción del empleado sobre todo el tema. En todas las reuniones intenta captar todos los puntos de vista de todos, seguro que te da pie para anotar algo que se te había pasado o te lanza a crear un nuevo proyecto.

 – Motivación al equipo: Un equipo multidisciplinar y profesional no trabaja sin motivación. Cada uno de nosotros necesita de esa motivación para esforzarse en el trabajo. Busca crear incentivos con los que tu equipo sienta el compañerismo y la fidelidad al grupo para llegar a donde sea.

Aprender a estar solo: Como líder has de tener en cuenta que los subordinados te verán en otro escalón diferente al suyo, por muy bien que te lleves con ellos. Por eso, debes de entender que pasarás horas solo, que no te invitarán a espacios de empleados, porque eres su jefe. Ellos se sentirán continuamente observados por ti. A sí que, tenlo en cuenta, por mucha empatía que tengas, no son tus amigos, y sin embargo entre ellos sí puede haber cierta amistad.

Imaginación: Un líder es un emprendedor dentro y fuera de la empresa, con su pie va creando el escalón del camino. Tienes que trabajar la parte creativa para poder crear todo tipo de proyectos y tener salidas para cualquier imprevisto.

Habilidad para delegar: Delegar no significa simplemente dar tareas como los deberes que nos pone el profesor en el colegio. Es necesario saber a quién le encargas la actividad, por qué motivo, confiar en que lo va a hacer correctamente, y  si no es así, guiarle por donde tú quieres. Lo más importante es supervisar. Dentro de los errores que cometas, ten en cuenta una premisa: Si las órdenes no están claras y las instrucciones no han sido debidamente explicadas, la culpa es del general; pero si, tras haber sido perfectamente aclaradas, los soldados no las obedecen, la culpa es de los oficiales.

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